Ofrendas calcinadas. Prólogo


Os encontráis en Punta Arena, un pequeño pueblo situado en la Costa Perdida de Varisia, para asistir a la inauguración de su nueva catedral, donde fieles de las seis deidades principales de Varisia – Desna, diosa de los viajeros y la suerte; Abadar, Maestro de la Primera Cámara; Sarenrae, Luz de la Sanación; Shelyn, diosa de la belleza, el amor y el arte; Gozreh, la deidad de la naturaleza; y Erastil, el llamado “Viejo Ojotuerto” por sus seguidores – podrán reunirse en armonía. La antigua capilla se quemó hace cinco años durante las Recientes Desgracias, un periodo turbulento en Punta Arena que se llevó la vida de un sacerdote, el Padre Tobyn, y la de su hija adoptiva Nualia, todavía recordada en Punta Arena por su belleza y pureza.

Al llegar a la ciudad buscáis alojamiento en El Dragón Oxidado, la posada más popular de Punta Arena, que es conocida por las habilidades narrativas de su propietaria, Ameiko Kaijitsu, una antigua aventurera. Charlando con Ameiko sobre la tranquila ciudad, os habla de La Vieja Luz, una auténtica ruina thassiloniana de propósito desconocido. También describe a las cuatro familias aristocráticas de Punta Arena, que sostienen los cuatro pilares fundamentales de la economía de la ciudad: la Scarnetti, que disfruta del monopolio de la empresa maderera y del molino del grano; los Valdemars, constructores navales y carpinteros; los Deverins, agricultores y cerveceros; y la Kaijitsu, que controla la fábrica de vidrio local y de la cual Ameiko es la única heredera, ya que su hermanastro Tsuto fue expulsado de la familia debido a su linaje mixto, resultado del affair de su madre con un elfo. Dicho affair salió a la luz cuando el nacimiento de Tsuto reveló sus rasgos de semielfo. La alcaldesa actual de Punta Arena es una Deverin.

Según avanza la noche, Ameiko os narra más sucesos del periodo conocido como las Recientes Desgracias. Se iniciaron con la muerte de la madre de Ameiko, que fue encontrada llena de cardenales en el fondo de un acantilado. Y terminó con el incendio de la antigua Capilla de Punta Arena, en el que el Padre Tobyn y Nualia perecieron. Sin embargo, el protagonista de las Recientes Desgracias fue cuando se descubrió, para sorpresa de todos, que el apacible Jervis Stoot era en realidad un asesino en serie llamado Cuchilla. Antes de ser encerrado, Cuchilla afirmó que había asesinado a veinticinco personas, dejándolas a todas horriblemente desfiguradas. Cinco años después, el recuerdo de Cuchilla todavía ensombrece la ciudad. Parecía que era un mes de mala suerte para todos en Punta Arena: la hermosa Nualia, que había quedado recientemente embarazada (un gran escándalo para la hija soltera de un sacerdote), sufrió un aborto espontáneo poco antes del incendio de la Capilla que se cobró su vida. Nadie, excepto el padre de Nualia y la partera fueron testigos del feto sin vida, pero los rumores que se propagaron decían que era grotescamente deforme, muy diferente de su madre aasimar.


Según la historia llega a su fin, echas un vistazo a las otras caras alrededor de la mesa y observas que todos parecen tan cansados como tú. Te retiras a tus habitaciones con ganas de sacar esta última historia de tu cabeza y de unirte a los festejos que rodean la inauguración de mañana en la Catedral de Punta Arena, coincidente con el famoso Festival de las Mariposas de la ciudad en aras de la diosa Desna -una deidad importante para todos los aventureros, ya que vela por los soñadores y los viajeros.

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